«

»

ago 06

La empatía, un sentimiento que construye paz


Por Clarisa Pereira*

Siempre nos da pena que nuestros bebés lloren, más aún cuando están enfermos, pero sabemos que cuando se van haciendo cada vez más grandes se ponen berrinchudos y lloran por cualquier motivo. Unos días atrás, estaba metiendo a mi hijo en la bañera cuando empezó a hacer berrinches, por lo que supuse que se trataba de su oposición al baño. No le dije nada, resignada y agotado por haber estado limpiando la casa toda la tarde, me senté en el piso a escucharlo llorar y gritar.

Me di cuenta que él estaba tan cansado como yo y me largué a llorar a la par de él. Se le fue el enojo, me abrazó y me dijo que lo bañe rápido así nos podíamos ir a acostar. Confieso que fue la primera vez que entendí de verdad un berrinche y no me puso mal haber llorado delante de él, al contrario, le  demostré empatía, comprensión y, por sobre todo, amor. Tampoco lo felicité por haberse puesto así, simplemente le hice entender que yo sentía lo mismo y que me importa todo lo que él sienta.

Según la Real Academia Española, la empatía es más que ponerse en el lugar del otro, es la “identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro”[1], es decir, sentir lo que el otro siente. El Dr. Gwen Dewar asegura que la empatía es una cualidad que se encuentra mayormente en adultos y es la habilidad para distinguir los sentimientos propios de los sentimientos ajenos, tener la capacidad de mirar desde la perspectiva de los demás y poder manejar las emociones propias.[2]

Sin embargo, hasta las adultas tenemos dificultades para sentir empatía hacia nuestra amiga que se peleó con el novio, hacia la que no consigue trabajo, hacia la que perdió a su papá, o hacia la que tiene un familiar enfermo. Es por eso que el Dr. Dewar cree que la empatía no es una cualidad con la que nacemos, sino que hay grados de empatía y con práctica podemos desarrollarla e impulsar a que nuestros hijos también la desarrollen.

En primer lugar, el Dr. Dewar sugiere prestar atención a las necesidades de nuestros hijos. Cuando los chicos se sienten apoyados y entendidos en casa es más fácil que sientan empatía y ofrezcan ayuda a sus amigos. En ese sentido, resulta muy efectivo hablar con nuestros hijos sobre cómo influyen nuestros sentimientos en nuestro comportamiento y explicar que todos tenemos características en común con otras personas, y de esta manera les permitimos identificarse con las emociones de los demás.

Por otro lado, para la Dra. Laura Padilla, la empatía es la base de los sentimientos morales, aquellos que llevan a actuar moral y compasionadamente y que la razón no enseña.[3] En relación a esto, el Dr. Dewar recomienda ayudar a que los chicos desarrollen un sentido de moralidad que depende del auto-control y no de premios o castigos. Para ello es necesario hablar sobre el efecto que produce nuestro comportamiento equivocado en la otra persona.

Se cree que los bebés de 18 meses ya pueden entender ciertos sentimientos como la empatía, por más que todavía no lo demuestren o no puedan interiorizarla. Los expertos creen que cuanto antes se le enseñe al niño a ser empático, más fácil será para los padres encontrar momentos claves para enseñar, explicar y crear en los chicos el aprendizaje continuo permitiendo que pasen del dicho al hecho más rápidamente.

Por último, la organización Promover-Prevenir (PromotePrevent) de Estados Unidos afirma que la habilidad social de mayor importancia en la prevención del acoso escolar es la empatía. Los especialistas de esta organización creen que una forma efectiva de no ser parte del acoso es ayudar a entender y practicar la empatía en conexión directa con situaciones de acoso escolar.[4] De todas formas, aprender a ser empáticos, como todo valor moral, se empieza en el hogar. El Dr. Lawrence Kutner asegura que los chicos aprenden muchísimo sobre la empatía al ver cómo actúan sus padres cuando ellos hacen berrinches, o cuando se sienten decepcionados y enojados.[5]

Personalmente siento y creo que la empatía es el sentimiento más noble y más difícil de enseñar, ya que requiere paciencia, tiempo y amor. Sin embargo, si les hablamos sobre las diferentes emociones sin temor o vergüenza, será más fácil para ellos ponerse en el lugar de los demás, relacionarse de manera satisfactoria, especialmente en el matrimonio y en la escuela, y fomentar la paz por sobre todo lo demás.

 

Por Clarisa Pereira*

@ClarisaPGA

*Madre, esposa, traductora pública de ingles independiente y amante de la lectura.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


*

Puedes utilizar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>