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oct 18

UN MAESTRO CON CLASe …

 

Por Patricia Rojas

Una mañana desperté y en medio de las mecánicas actividades al levantarme, me detuve unos minutos observando una cola de carros desde mi balcón, tomando un poco de café y viendo la gente pasar.   Parecía estática frente a ellos, pero mi mente estaba en movimiento, conectando neuronas, moviendo mis ojos de un lado a otro, escuchando el ruido de lo visible y de lo sublime…  es así como comienza un día perfecto para un maestro, conectando nuestros sentidos.  Entendiendo que el maestro es toda persona que es capaz de aprender de todo y de todos, para luego transferir la información en acción positiva,  modelando los cambios para ser cada día mejor.

No basta un título o muchos que te acrediten en conocimientos, leer libros o pertenecer a una empresa reconocida. Más allá de esto, hay un poder transformador dentro de ti que se enriquece una vez que eres capaz de llevar a la acción tu  Sentir, tu Ser, tu Pensar y tu  Hacer. Esto lo he llamado SER Y ESTAR EN POSITIVO y la programación diaria es: “LO SIENTO, LO PIENSO, LO DIGO, LO HAGO, acompañado con un aplauso y visualizando la meta.

UN MAESTRO CON CLASe dirige su acción en el acto de formar dentro y fuera de la escuela,  con los cuatro cerebros: el creativo, el lógico, el de la acción y el de los sentimientos. Este maravilloso aporte de la Dra. L.I. Luzardo de Zschaeck, basado en diversas teorías del aprendizaje y sugestopedia, además de su investigación personal motivada por el deseo de ayudar a su pequeño Guille a  vencer los miedos que en su momento bloquearon el poder de su cerebro,  han sido fuente de motivación para sembrar semillas transformadoras en las nuevas generaciones, los verdaderos protagonistas del cambio en la educación, quienes son los más vulnerables frente a los procesos actuales.

Y es que estos niños nacen con el poder funcional de desarrollar su propio código frente a los diversos estímulos inteligentes, y nosotros maestros, con el deseo de querer transformar como aprender y desaprender, nos convertimos en socios de la educación, invitando diariamente a conectarse con su mejor aliado, el cerebro. 

Nosotros maestros, debemos conectarnos y despertarnos para ser coherentes en nuestro diario proceder frente a la nueva escuela.

Cuando estas frente a un niño que le cuesta describir quién  es él como persona, es probable que este niño no esté siendo reconocido por los adultos significativos que lo acompañan en su proceso de crecimiento, sino por su capacidad intelectual, su agilidad tecnológica o sus notas en el cole.  Y no es que esto sea malo, es que sólo es una parte; es la parte que más se estimula tanto en casa, como en la escuela, tanto que sigue vigente el viejo concepto: “Estudia para que seas alguien”, sustituyendo en muchas oportunidades el SER por HACER. 

Pero, cuando le preguntas a los padres que describan: ¿qué esperan de sus hijos?, en su mayoría se resume en tres aspectos: que sean inteligentes, se porten bien y estén sanos… pocos dicen: deseo que sean felices, crezcan amando la naturaleza y sean buenos ciudadanos.  Esto también es una parte importante y de lo que poco se estimula y  en muchos ni siquiera se experimenta. Cuando la integramos y la convertimos en un todo, somos capaces de apreciar lo sublime de la vida tanto o más que lo tangible.

En esta pequeña reflexión está lo que rescato del Método CLASe, vivenciado oportunamente en la maravillosa experiencia de VACACIONES CON CLASe, donde  compartir las herramientas como educadora, con niños de 9-10 años, adolescentes y en sociedad con la propia creadora del Método, la Dra. Luzardo, re-encuadramos juntos la oportunidad de iniciar un proceso positivo para arrancar el nuevo año escolar, y así empezar a vivir con sentido de pertenencia en lo que te diferencia como un ser racional y con sentimientos.  Es la invitación a integrar, desarrollar y transformar la plasticidad cerebral de manera consciente y vivencial,  entre socios de la educación, con los protagonistas: los niños y adultos significativos. Esto es la nueva escuela.

Escuchar el primer tambor de la vida (“El Corazón”), para que Tú Maestro en tu motivación vocacional despiertes los sentidos de manera consciente y creativa; en la investigación acción, en la conexión de mirar a través de los ojos del niño que tienes frente a ti, desde el amor, desde tu elección de ser cada día mejor, de ser UN MAESTRO CON CLASe…

 Porque haces la diferencia…

 Porque eres recordado para toda la vida…

 Porque conviertes el aprendizaje en un placer…

Prof. Patricia Rojas.

Docente Especialista

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